Blog

Blog

domingo, 20 de noviembre de 2016

ANTOLOGÍA DE ANTONIO MACHADO

ANTOLOGÍA DE ANTONIO MACHADO

XI

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
 las polvorientas encinas!...

¿Adonde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—,

"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón."

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se obscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada."


Este es el undécimo poema de Machado de poesías completas. Antonio Machado nos cuenta en este poema su trayectoria por un sendero en el campo, describiéndonos las circunstancias de la tarde. Pero la verdadera intención recae cuando nos dice que logró arrancarse un día la espina de la pasión y después nos dice que ojala la pudiese volver a sentir clavada. Y es como decir que prefiere haber ganado y perdido en una cosa que no haber ni ganado ni perdido, ejemplificándolo podríamos decir que él prefiere haber amado y haber estado bien y mal en algunos momentos que no haber amado nunca. La verdad es que me siento bastante identificado con esto porque siempre he pensado lo mismo que Machado, lo que me ha llevado a elegir este precioso poema que, además, me gusta mucho.

A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
Y en su mitad podrido,
Con las lluvias de abril y el sol de mayo
Algunas hojas verdes le han salido.

  El olmo centenario en la colina
Que lame el duero Un musgo amarillento
Le mancha la corteza blanquecina
Al tronco carcomido y polvoriento.

  No será, cual los álamos cantores
Que guardan el camino y la ribera,
Habitado de pardos ruiseñores.

  Ejército de hormigas en hilera
Va trepando por él, y en sus entrañas
Urden sus telas grises las arañas.

  Antes que te derribe, olmo del Duero,
Con su hacha el leñador y el carpintero
Te convierta en melena de campana,
Lanza de carro o yugo de carreta;
Antes que rojo en el hogar, mañana,
Ardas en alguna mísera caseta,
Al borde de un camino;
Antes que te descuente un torbellino
Y tronco el soplo de las sierras blancas;
Antes de que el río hasta la mar empuje
Por valles y barrancas,
Olmo, quiero anotar en mi cartera
La gracia de tu rama verdecida
Mi corazón espera
También, hacia la luz y hacia la vida,

Otro milagro de la primavera.

Este poema pertenece al libro Campos de Castilla (4 de mayo de 1912) y lo he elegido porque hice su comentario crítico y me gustó bastante. Normalmente cunado leo un poema no me gusta tanto como cuando termino de hacer su comentario pues bien al leer el poema me gustó muchísimo la primera vez, sin necesidad de hacer comentario. Y es que se trata de un poema precioso en el cual Machado nos describe la situación de un árbol medio tirado en una colina al que la primavera le ha regalado una rama verdecida, el autor dice que el también espera ese milagro de la primavera pues habla de la enfermedad de su mujer y la esperanza sería esta rama. La verdad que me transmite mucho sentimiento y es una situación de la vida de Machado que describe muy bien con este poema y que por lo menos a mi me ha llegado y encantado, es por eso por lo que lo elijo.

LAS MOSCAS

Vosotras, las familiares,
inevitable golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril
viejas moscas pertinentes
sobre mi calva infantil!

moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

-que todo es volar-, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales
moscas de todas las horas,

de Infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre ... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

De este poema también hice el comentario y lo he elegido porque me parece un poema bastante ingenioso, pues simboliza en una mosca el paso del tiempo y las etapas de la vida de Machado, algo que le preocupaba mucho al autor y que transmite perfectamente con el poema. Es increíble como hace de unas moscas insignificantes las protagonistas de su poema en un tema tan importante y que nos inquieta a todos que es la rapidez con la que pasa la vida, que da a la muerte.

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: I EL CRIMEN

Se le vio caminando entre fusiles
Por una calle larga
Salir al campo frío
Aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
Cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
No osó mirarle a la cara
Todos cerraron los ojos;
Rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
... Que fue en Granada el crimen
Sabed-¡pobre Granada! -, ¡en su Granada! ...

Este poema de Machado es la primera parte de tres poemas que componen "El crimen fue en Granada" y aunque no exprese ninguna conclusión, pensamiento o reflexión me gusta mucho porque me encanta Federico García Lorca, aunque no parezca que me guste la poesía, y con este poema el poeta sevillano honra al poeta granadino. Machado se ve afectado por la muerte de Lorca a quien tenía como un muy buen poeta y en esto también me siento identificado con el.

SOÑÉ QUE TÚ ME LLEVABAS

Soñe que tú me llevabas
Por una blanca vereda
En medio del campo verde,
Hacia el azul de las sierras,
Hacia los montes azules,
Una mañana serena

Sentí tu mano en la mía
Tu mano de compañera
Tu voz de niña en mi oído
Como una campana nueva
Como una campana virgen
De un alba de primavera
¡Eran tu voz y tu mano,
En sueños, tan verdaderas! ...
Vive, esperanza, ¡quién sabe
Lo que se traga la tierra!

Este poema de Antonio Machado pertenece a su libro de Campos de Castilla. El autor describe cómo está soñando que su mujer fallecida se le aparece en un sueño, le coge de la mano y le lleva con ella. El poema representa la añoranza de Machado hacia la mujer causada por la pérdida de esta, podemos ver que Machado quiere a toda costa volverse a reunir con ella aunque sea muriéndose, lo representa en un bonito poema que me han dado argumentos suficientes como para decidir ponerlo en mi antología.

RETRATO

Mi infancia recuerdos de un patio de Sevilla,
Y un huerto claro donde madura el limonero;
Mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
Mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
¿Ya conocéis mi torpe aliño indumentario ?,
Más recibí la flecha que me asignó Cupido,
Y amé todo lo que tienen de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
Pero mi verso brota de manantial sereno;
Y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
Corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
Mas no amo los afeites de la cosmética real,
Ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
Y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me las voces de los ecos,
Y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? Nariz. Dejar quisiera
Mi verso, como deja el capitán su espada:
Famosa por la mano viril que la blandiera,
No por el documento de oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
? Quien habla solo esperando hablar a Dios un día ?;
Mi soliloquio es una pltica con ese buen amigo
Que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; Debéisme cuanto escribió
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
El traje que me cubre y la mansión que habito,
El pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vicio,
Y esté a partir de la nave que nunca ha de hacer,
Me encontraréis un bordo ligero de equipaje,

Casi desnudo, como los hijos de la mar.

Este es uno de los poemas de Machado que más me gustan pues se describe así mismo con una sensación de sinceridad que solo transmite un poeta, habla de que  su infancia fue en Sevilla cosa que me gusta al ser sevillano, de su juventud en Castilla y después de su personalidad y hábitos, es un poema bastante completo que me gusta muchísimo, y es por ello porque lo escojo en mi antología.

HASTÍO

Pasan las horas de hastío
por la estancia familiar
el amplio cuarto sombrío
donde yo empecé a soñar.

Del reloj arrinconado,
que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado
odiosamente golpea.

Dice la monotonía
del agua clara al caer:
un día es como otro día;
hoy es lo mismo que ayer.

Cae la tarde. El viento agita
el parque mustio y dorado...
¡Qué largamente ha llorado
toda la fronda marchita!

Poema de Machado de la parte de humorismo, fantasía y apuntes. Un poema breve pero bastante bonito en el que nos describe un momento de hastío que tuvo, de aburrimiento que le lleva a la monotonía, una de las preocupaciones que tuvo Machado a lo largo de suvida, que el tiempo pasaba y todo era muy monótono, "un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer". Antonio Machado genera en mí una preocupación por la monotonía que pueda sufrir en mi vida por lo que me gusta mucho este poema y hace que lo elija en mi antología.

XXXVIII

Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba ...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
—su aguja en el aire—,
miró a mi ventana.

La mayor seguía
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.

Una clara tarde
la mayor lloraba,
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
—¿Qué tienes —le dije—
silenciosa pálida?
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el velo blanco,
el dedal de plata.
Señaló a la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas...
Abril florecía
frente a mi ventana.

Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcón florido
solitario estaba...
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca...
Tan sólo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcón florido,
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba...
Abril florecía
frente a mi ventana.

Este poema lo leímos en clase y me gustó bastante. Vuelve a tratar sobre el tema del tiempo, de la muerte pero la idea de este poema es que aunque la gente muera, el tiempo seguirá pasando, las cosas seguirán sucediendo y como dice en el texto, abril seguirá floreciendo. En este caso Machado nos hace ver cómo el ve morir a dos jóvenes que el veía por su ventana pero la primavera seguía floreciendo ante esta, es decir, por las dos muertes de ambas chavalas no se acaba el mundo ni se detiene el tiempo, todo sigue y fluye y la naturaleza sigue su curso. Es algo en lo que yo creo firmemente y en este poema Machado lo argumenta con bastante rigurosidad, por lo que me gusta mucho el poema y lo escojo en mi antología.

¿MI CORAZÓN SE HA DORMIDO? 

¿Mi corazón se ha dormido? 
Colmenares de mis sueños, 
¿ya no labráis? ¿Está seca 
la noria del pensamiento, 
los cangilones vacíos, 
girando, de sombra llenos?

  No, mi corazón no duerme. 
Está despierto, despierto. 
Ni duerme ni sueña, mira, 
los claros ojos abiertos, 
señas lejanas y escucha 
a orillas del gran silencio.

Este es un poema dentro de humorismo, fantasías y apuntes al igual que hastío. Me gusta mucho la manera de Machado de hablar de su corazón, de darle la importancia que requiere, pues con el, opino yo, que nos debemos dejar guiar y Machado dice que el suyo no sueña ni descansa que siempre está atento escuchando, me parece una gran reflexión y un muy bonito poema.

ACASO

Como atento no más a mi quimera 
no reparaba en torno mío, un día 
me sorprendió la fértil primavera 
que en todo el ancho campo sonreía.

    Brotaban verdes hojas 
de las hinchadas yemas del ramaje, 
y flores amarillas, blancas, rojas, 
alegraban la mancha del paisaje.

    Y era una lluvia de saetas de oro, 
el sol sobre las frondas juveniles; 
del amplio río en el caudal sonoro 
se miraban los álamos gentiles.

    Tras de tanto camino es la primera 
vez que miro brotar la primavera, 
dije, y después, declamatoriamente:

    —¡Cuán tarde ya para la dicha mía!— 
Y luego, al caminar, como quien siente 
alas de otra ilusión: —Y todavía 
¡yo alcanzaré mi juventud un día!

Yo pienso que este poema nos transmite una enseñanza que no se ve a simple vista pero que es bastante importante para las personas conocer, y es que es importante a veces no echarle tanta cuenta a nuestros problemas ni darles tantas vueltas para no perdernos así los momentos que nos da la vida. Algo que nos puede resultar útil a todos pues todos tenemos problemas. Es por esto por lo que me gusta el poema y por lo que lo he elegido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario